domingo, 28 de diciembre de 2008

SAN SEBASTIAN

El día empezó movidito, o mejor dicho, el mar...

Pero luego salió el sol...y nos fuimos de pinchos:

"El Martinez" todo un clásico en la calle 31 de agosto. No está nada mal, pero buscábamos algo nuevo.

El bar Bide-bide: nuestro gran descubrimiento, en la calle 31 de agosto del casco histórico.

Creo que me comí tres pinchos como el de arriba del todo, ¡qué rico!


Delicioso pincho caliente del Bergara, con éste, ya no tuve fuerzas para más.

Restaurante Bergara: C/general Arteche, 8. Nos diluvió hasta llegar aquí pues está en Gros, un barrio un poco alejado del casco antiguo pero mereció la pena.

A escasos metros del anterior: Nuestro gozo, en un pozo. De todos modos, gracias A por descubrírnoslo.

Uno de mis paseos favoritos de San Sebastian



¿Qué puedo decir de esta ciudad que no esté ya dicho, si me puede el corazón y nunca voy a ser objetiva?
Dejaré que las fotos del día que pasamos, hablen por si solas, solo alguna advertencia, nos llovió, nos hizo calor y sobre todo...nos hinchamos a pinchos que era lo que pretendíamos esta vez.

sábado, 27 de diciembre de 2008

HOSTAL GARTXENIA (Larraintzar)

Bosque de Orgi




Detalle del Bosque de Orgi

En Larraintzar y por casualidad, porque queríamos pasear por el bosque de Orgi, dimos con un bonito hostal-restaurante (Hostal Gartxenia) que recomendamos a cualquiera que quiera pasar un tiempo en un lugar apacible, bello y exquisitamente bien tratado por sus dueños. Su página web es www.gartxenia.com. Nosotros solo pasamos una noche allí pero podríamos habernos quedado una semana, porque estar allí era mil veces mejor que cualquier spa.
El hostal no es muy grande pero está ubicado en la orilla de una carretera por la que apenas hay tráfico, y mires a donde mires, solo ves verde y verde y alguna oveja pastando.


Es para no fumadores, las habitaciones son sencillas pero están cuidadas con el mimo que solo te puede ofrecer un hotel familiar, nuestra cama tenía un "romántico" dosel,

el aseo era muy sencillo, y la carta del restaurante tiene una pinta deliciosa, (si eres un apasionado de las setas, éste es tu sitio, hasta te ofrecen salir de excursión para recogerlas, las hay a cientos) nosotros solo desayunamos y ya nos quedamos encantados.

Además estábamos solos en todo el local, con una iluminación muy cuidada, escuchando una suave ópera y desayunando unos deliciosos cruasanes con mermelada de frutas silvestres deliciosa.
La idea de visitar el bosque de Orgi, si no eres de una zona lluviosa como nosotros, te encantará, parece un bosque encantado, por el que se puede dar un paseo muy tranquilo y bien señalizado admirando su belleza.

Después del paseo por el bosque, paramos en el primer restaurante que encontramos: "El descargue" donde comimos muy bien y también tratados con muchísima amabilidad, (parece que recalco mucho lo de la amabilidad en esta entrada, pero es que últimamente es un placer, ver a gente que disfrutan con su trabajo o al menos intenta que tu trabajo te haga a tí disfrutar y se agradece tanto que no puedo dejar de contarlo). En el resto de la zona, hay pequeños pueblecitos en los que como mucho te podrás encontrar con un pequeño bar si es que lo hay, o una panadería, así que como oscurecía pronto, nos dimos una vuelta a oscuras por los alrededores en coche, paramos en un bar donde nos tomamos un café mientras veíamos a un grupo de amigos viendo pelota vasca en la tele, y acabamos en una panadería a la que llegamos por el olor que desprendía su horno, y donde no pudimos resistirnos a comprar pan y otras viandas que terminaron siendo nuestra cena, porque no hay nada mejor que un buen queso o chorizo con un buen pan...
Es realmente idílico para descansar del ajetreo de las ciudades y además está cerquísima de Pamplona con lo cual siempre puedes ir y venir en media hora si te desesperas, de hecho, nosotros si volvemos por allí, posiblemente nos volvamos a alojar en este hostal antes que en un hotel cualquiera del centro de la ciudad porque regresamos encantados.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

DE PINCHOS POR PAMPLONA





Donde mejor ir en Pamplona que a su casco histórico para tapear...pues eso fue lo que hicimos, el mismo recorrido de los toros en San Fermín pero en sentido inverso.

martes, 5 de agosto de 2008

TODO LO QUE SIEMPRE QUISO SABER SOBRE UN ONSEN Y NUNCA SE ATREVIÓ A PREGUNTAR

Y ahora vamos a la esperada sección: Todo lo que siempre quiso saber sobre un Onsen y nunca se atrevió a preguntar.

Bueno, como habréis podido imaginar el título crea unas expectativas que no podemos colmar, ya que nuestra experiencia es bastante limitada, y probablemente cualquier japonés al leerla se corte las venas por la simplificación a la que sometemos la tradición del baño, pero eso sí, ofrecemos unos consejillos para hacer cómoda la estancia, e intentar pasar desapercibido (aunque evidentemente no lo conseguiríamos ni en el Onsen particular de la Organización Nacional de Ciegos Japonesa).

Ya que estamos en nuestro particular recetario de viajes empezaremos por los ingredientes:

1. Dos toallas, una la normal para secarnos y la otra es la clave, una toallita pequeña tipo de bidet de unos 30cm x 30cm que normalmente se puede coger prestada amablemente del hotel donde estén alojados (la suelen poner en el baño).

2. Los Japoneses más profesionales llevan una cestita pequeñita con su peine su toallita y útiles de aseo personal.

3. Ningún pudor.

4. Ganas de relajarse y abrir bien los ojos para observar al personal.

Instrucciones de preparación:

Como ya sabréis los Onsen son niveladores sociales, ahí se reúnen los empresarios con los curritos, los potentados con los camareros, los turistas y hasta los yakuza. Afortunadamente aun no hay mucho turismo internacional en ellos, con lo que nos sumergiremos a la vez dentro de un bonito SPA, y mucho más profundamente en la tradición japonesa. ¿Cómo proceder?

1. Hablar con los recepcionistas y nos dan unas llaves, normalmente con un cablecito parecido al del teléfono. La llave es para la taquilla y el cable descubrimos, tras quedar completamente desnudos, que era para no perder la llave, pudiendo ponerlo de pulsera o tobillera.

2. Desnudarse, (los más atrevidos incluso se pesan en una báscula).

3. A partir de este punto sólo nos acompaña la llave y la minitoalla (cuanto hubiésemos dado por que alguien nos contase el detalle de la toallita la primera vez).

4. Zona de la ducha tradicional, consistente en banco bajo de madera, que está frente a un espejo, una ducha de teléfono, un grifo bajo, un pequeño balde y algo de gel. La actuación correcta (según lo que pudimos observar) sería enjabonarse bien por todos lados (cómodamente sentado) llenar el balde con el grifo bajo y echarse el agua por todas partes numerosas veces, también se puede usar la ducha. IMPORTANTE aclararse muy bien, no debe quedar ni el menor rastro de jabón, es de muy mala educación dejarlo, además se mancharían las piscinas posteriores.

5. Pasamos a la zona del baño, dependiendo del Onsen habrá más o menos variedad de piscinas y de diferentes tamaños, en algunos incluso con la temperatura del agua. No nos quedó muy claro el orden que seguir, pero lo más normal era empezar por la segunda menos caliente, (si sois capaces de saber cual es), y paulatinamente ir subiendo de temperatura, hasta una con agua ardiendo, donde la gente aguanta muy poco tiempo. Finalmente la sauna, donde me negué a entrar, pues en mi ciudad natal la disfruto siempre que me meto a un coche en verano y sinceramente tengo bastante. Como habréis observado queda la pileta de agua menos caliente, esa es la de intermedio, según me explicó un amable señor, cuando uno se agobia mucho en las más calientes, va ahí para relajarse, coger fuerzas y volver a las otras (sinceramente a mí es la que más me gustó).

6. ¿y la toallita? ¿Para que sirve?, muy sencillo doble función, los japoneses más pudorosos al moverse la desplazan ligeramente por debajo del lugar donde se hacían el tradicional Harakiri o Sepuku, es decir sus partes nobles. Esta utilidad es claramente prescindible ya que aunque uno sea muy vergonzoso, estar en la otra parte del mundo rodeado de japoneses en traje de nacer, le hace a uno ver las cosas de otra forma. La otra función sí que es muy interesante, y es que al mojar la toalla y mantenerla unos momentos sobre el bordillo, baja su temperatura, con lo que uno puede ponerla sobre la cabeza sintiendo un agradable frescor, evita desvanecimientos, y nos permite aguantar más tiempo.

7. Finaliza la sesión con una nueva pesada en báscula (cual boxeador que sale del ring) y saliendo totalmente nuevo, con fuerzas renovadas y con ganas de seguir aprendiendo más tradiciones milenarias, sobre todo si son tan placenteras como éstas.

8. Final alternativo, darse un masaje en el propio centro, o bien manual (relativamente baratos y evidentemente mejores que los automáticos) o en sillones eléctricos. Sí, sí, todos hemos probado alguna vez alguno en España, pero os aseguro que ni punto de comparación, sobre todo los que incluyen pies y manos. (bendita tecnología), si tenéis curiosidad en las tiendas SoftMap y similares suelen tenerlos encendidos y uno puede sentarse gratuitamente sin compromiso, (hay hasta cola en horas punta).

Agradeceríamos que nos contaseis vuestras experiencias en los Onsen y si os ha servido en algo de ayuda el post. Esperando que Yume disfrute tanto como lo hicimos nosotros me despido hasta nueva orden.

NUESTRA EXPERIENCIA CON LOS ONSENS

A petición de Yume os voy a contar un par de cosillas de las que aprendimos en los Onsen, y que nos hubiesen hecho la vida más fácil de saberlas previamente (aunque menos divertida eso sí).

Primero la elección del sitio y del onsen, para eso es fundamental la capacidad económica de cada uno, nosotros estuvimos en 3 de ellos, dos naturales (se entiende con agua termal natural) y otro artificial en un Ryokan. Y tenemos además conocimiento por compañeros de la combinación perfecta: el Onsen natural-Ryokan. Así que paso a describiros cada uno de ellos de menos a más:

El baño común del Ryokan era una habitación diáfana y cerrada (en todos casos siempre con limpieza impecable) con bastante humedad y dividida en dos partes. Una para lavarse (ver la próxima entrada: todo lo que siempre quiso saber sobre los onsen y nunca se atrevió a preguntar) y otra, una especie de piscina para tomar el baño.

Valoración: experiencia curiosa (prescindible sí uno puede optar por cualquiera de las otras opciones).

El Onsen natural: Estando en Kyoto y como en nuestro tipo de viaje estábamos varios días en cada destino con tiempo “libre”, un día pensamos que quizá en la propia ciudad habría alguno, así que en información y turismo nos dieron una lista y nos explicaron varias cosas que desconocíamos, a saber:

Los Onsen más recomendados en nuestra guía (L. Planet) puede ser que fuesen buenos, pero no tenían aguas termales naturales ni eran a cielo abierto, así que nos recomendaron otros. Cuando llegamos al elegido vimos que era un edificio bastante nuevo con un gran comedor-recepción tipo sala de los Mc Donalds en la parte de abajo y un mostrador. Debe ser el equivalente a un club de socios a lo Japonés, pero sin espacio para la pista de padel. Sií tenía su espacio de lectura, mesas y sillones para descansar y hablar. Tras tardar un ratillo en hacernos entender con las chicas del mostrador (no les reprocho no saber inglés, es más lo celebro, ya que así, unos españoles y unas japonesas tuvimos que entendernos a base de sonrisas y mucha voluntad por su parte, sin recurrir a terceros idiomas) subimos al Onsen que fue el equivalente nipón a un SPA, zona de vestuario, zona de lavado, piscinas diversas cada una con su temperatura en ºC, una piscina al aire libre y una sauna. No esperéis los gigantescos SPA de los balnearios españoles, pero correcto.

Valoración: Buena experiencia y aconsejable (siempre que uno no tenga la agenda muy apretada y tenga que renunciar a algo bueno para ir) Evidentemente prescindible si se puede optar por las opciones siguientes.

Onsen natural en Hakkone. Si pudiese resumirse sería un SPA público en un entorno muy bonito tipo jardín japonés. (lo que implica que todo parezca natural aunque sepamos que está pensado hasta el número de piedras que vemos en cada lugar). Al igual que el anterior es un complejo con su restaurante, zona de relajación, masajes etc… todo de madera, impecable en todos sus aspectos. Eso sí (y es una impresión muy personal) teniendo en cuenta que según los propios japoneses el tiempo adecuado para estar dentro puede ser de una hora aproximadamente (aunque no tienes límite y puedes estar todo el tiempo que quieras), que existe separación por sexos y que está algo alejado y se tarda en la excursión como mínimo una mañana completa (madrugando) o una tarde, sólo lo recomendaría en los siguientes casos:

  1. Que se esté haciendo un viaje sin agobios, pues una mañana entera para una hora y poco de baño puede ser excesivo.
  2. Que se viaje con varios amigos, pues así uno no está solo y puede ser más entretenido. (en nuestro onsen pude hablar con un bañista muy amable que había estado en España).
  3. Que se pueda combinar con alguna visita. Yume nos comentaba que si habría en Nikko, la verdad es que debo mirarlo ya que ahora no lo sé, pero a priori y si hubiese alguno bonito sería perfecto, pues Nikko se puede ver en una mañana y estaría muy bien un baño posterior, haciendo un día redondo.

Por último hablar de lo ideal, nosotros no pudimos hacerlo pero unos compañeros, que viajaron antes que nosotros, nos lo recomendaron encarecidamente, y es pasar la noche en Hakone en un Ryokan con Onsen natural en la propia habitación. Ellos estuvieron en uno llamado Yamagaso y aunque el precio era absolutamente prohibitivo (más de 300€ noche creo recordar) dicen que la experiencia es inolvidable. Con comidas incluidas de absoluto lujo, un bungalow individual con servicio en la propia estancia y el baño termal abierto privado, jardines… las fotos eran espectaculares. Creo que hay bastantes como este, y es interesante ver la página oficial de la asociación de Ryokanes Japonesa con un listado de muchos de ellos y donde informan si incluyen onsen privado o no. http://www.senkei.net/eng/yamagaso.html es la web del Ryokan al que fueron nuestros amigos.

viernes, 9 de mayo de 2008

EL SORDO DE RICOTE

El día 26 de abril estuvimos en el restaurante "El sordo" de Ricote (Murcia) y nuestra experiencia fue muy buena, el servicio está genial, la decoración del restaurante muy acorde con las nuevas tendencias y los platos muy ricos, además el precio tampoco fue desorbitado. Aquí dejo algunas de las fotos de la comida:


Ancas de rana

Las probé para el aperitivo y la verdad es que no saben de un modo especial, como un ala de pollo cualquiera quizás.



Sepia

Fue uno de los platos cuyo sabor más me gustó. Realmente delicioso.


Corzo en salsa

Estaba bueno pero como suele pasar últimamente, el sabor de la salsa enmascaraba demasiado el de la carne.


Cochinillo

Fue el plato estrella, altamente recomendable.

martes, 6 de mayo de 2008

CONSEJOS PARA VIAJAR A JAPÓN

Voy a intentar resumir algunas cosas importantes que puedan servirle a alguien si quiere ir a Japón próximamente.
1. Si tienes la suerte de que tus fechas sean flexibles, juega con los buscadores de billetes de avión porque los precios difieren bastante.
2. Transporte: Si vas por libre, por poco que te muevas, merece la pena comprar el Japan Rail Pass, es como un interrail pero para Japón, solo se puede comprar si eres extranjero y antes del viaje y una vez que empieces a usarlo, el tiempo corre, quiero decir, hay pases de 7, 15 o 30 días pero seguidos de manera que debes planificar cuando empezar a usarlo, yo, por ejemplo, empecé el cuarto día, y durante estos cuatro días solo me moví por Tokio y lo menos posible en metro para no gastar una barbaridad.
En cuanto a este servicio, no le tengais miedo, porque es fácil y cómodo de usar, eso sí, siempre tienes que llevar el pasaporte encima por si te lo piden en alguna estación para comprobar que es tuyo y no estás usurpando la personalidad de otro, pero a mí nunca me lo pidieron.
Para los viajes largos siempre reservamos un día o dos antes en las oficinas que hay para ello de la JR pero no hubiera sido necesario porque era temporada baja (marzo), para otras fechas, he leido que es muy importante.
El precio puede parecer caro pero en algún sitio he leido que solo con el viaje ida y vuelta de Tokio a Kioto se amortiza el de 15 días.
Por otro lado, dicen que los taxis son bastante caros y no se recomiendan en las grandes ciudades. Y los billetes de metro también son lo son en proporción a los españoles, pero merece la pena por las grandes distancias.
3. El idioma: Hablan muy poquito o nada de inglés en general, lo cual no es problema porque a pesar de la barrera idiomática, ponen muchísimo interés en comunicarse, con lo cual ¡abajo la supremacía del inglés! y aprendamos a decir las cuatro palabras mágicas:
Buenos días /tardes: Ohayo gozaimasu / Konnichiwa
por favor: Onegai shimasu
gracias: Domo Arigato
perdón: Sumimasen
4. El dinero: Japón no es tan caro como lo pintan, si eres mochilero, y vas de albergues, puedes encontrar establecimientos muy económicos. Y comer fuera, es muchísimo más barato que en España (precio medio de un menú: 5 o 6 euros), también digo, que, me imagino que como en todas partes, puedes ir subiendo precios hasta donde quieras...
La media por noche para mí fue de unos 65 euros en habitación doble con cuarto de baño.
Y la calidad de los hoteles es menor en comparación a un bancotel o similar de ese precio en España.
5. Seguridad: Por Japón, se puede viajar muy, muy tranquilo. No se advierte sensación de peligro en ningún momento, al revés, todo el que se te acerque, será para ayudar o por simple curiosidad para entablar conversación. Aunque hay muchos "homeless" y más en los alrededores de la estación de Ueno que era donde estaba nuestro hotel, no se les ve pidiendo dinero, lo cual te lleva a preguntarte de que pueden vivir, además incluso en su complicada situación, no están desprovistos de dignidad y colocan todas sus pertenencias ordenadas, con sus zapatos fuera, en sus míseros refugios improvisados cada noche.
6. Compras: La electrónica en Japón, aunque no sé demasiado, no me dió la sensación de ser ya un ahorro para el turista. Y hay que tener cuidado con que se puedan traducir a inglés o a español. Las cámaras de fotos y sus accesorios sí que son más económicos y merecen la pena. En cuanto a los souvenirs, en general, me parecieron muy caros para lo que son, tipo camisetas, y cosas así, los gadgets también son costosos pero cuando vas a Japón y te gusta el manga, no puedes resistir la tentación. En cuanto a la ropa, hay de todo, desde ropa china más económica hasta grandes marcas, sobre todo, francesas, por todas partes. Japón me dió la sensación de ser un gran país muy, muy consumista, así que por todas partes, puedes estar gastando sin parar. Los precios solo están en yenes pero como al cambio, es muy parecido a la peseta, no se hace difícil.
Los dependientes de las tiendas así como el personal de cualquier establecimiento, en general, es extremadamente educado, y da gusto, porque eso cada vez se está perdiendo más en España. Te intentarán ayudar en todo momento aunque no os entendaís sino solamente con gestos.

CURIOSIDADES SOBRE JAPÓN

Japón es un país que continúamente te está sorprendiendo o aportando algo nuevo, al ojo de un español como nosotros. No había día que no descubriéramos algo diferente que nos gustara.
Nada más llegar, lo primero que nos sorprendió y aunque ya lo he dicho muchas veces, es la exquisita amabilidad del japonés.
En cuanto a curiosidades divertidas, yo recomendaría ir al parque de Yoyogi en domingo para ver a las pandillas de chavales que se reunen allí con sus extrañas vestimentas, para lucirse delante del curioso y fotografiarse con ellos sin ningún pudor.
Otra curiosidad es el pachinko, un juego de azar que en vez de usar monedas (está prohibido) usan bolitas de metal para meter en una máquina recreativa de ruido ensordecedor. Hay salas enteras dedicadas a este juego, siempre llenas de gente y aunque yo no aguantaba más de dos minutos viendo porque de jugar ni idea, es divertido conocerlo.

domingo, 4 de mayo de 2008

ÚLTIMO DÍA

Aeropuerto internacional de Narita

Y llegó el último día...
Una vuelta sin complicaciones, con escala en Londres, llegada a Madrid y en coche a casa.



DECIMOOCTAVO DÍA

En nuestro último día completo en Japón, no paró prácticamente de llover. Menos mal que no teníamos planes y nos limitamos a pasear por la ciudad, mejor dicho, por los rascacielos. Lo primero que hicimos fue salir al exterior de la estación central pues a los japoneses les gusta mucho porque es de estilo occidental, pero, claro, a nosotros no nos entusiasmó y de allí llegamos al rascacielos de la foto siguiente que tenía oficinas, tiendas y también restaurantes que te daban la posibilidad de celebrar tu boda a estilo occidental. Fue muy curioso verla un ratito y como copiaban algunos de nuestros ritos. Y lo más curioso era el marco en el que se celebraba la boda.


Boda occidentalizada


Boda sintoista

No lo he dicho aún, pero este día era festivo en Japón: El día de la primavera, y por eso, dió la casualidad de que vimos las dos únicas bodas de todo el viaje, ésta última se estaba celebrando en el templo del parque Yoyogi con una lluvia bestial pero como siempre, las caras de los novios y de la familia resplandecían de emoción. Por cierto, que el templo está chulo pero si se dispone de tiempo de sobra.
Calle comercial enfrente de la estación del parque Yoyogi

Después de ver el templo, tuvimos humor de meternos entre esta marabunta humana pero tras visitar una tienda de "Todo a 100 yenes" de varias plantas, que había a la izquierda de la foto a continuación de la hamburguesería, desistimos y dimos la vuelta para comer justo en la esquina, en una mezcla de chino-japonés un poco rara pero que estaba bueno y barato.


Uno de los platos de sopa


El otro plato de sopa


Escaparate de una frutería en Tokyo

A
la salida de la comida, nos fuimos a buscar un regalo que nos habían encargado y de allí, sin parar de llover, nos fuimos a Sunshine city que es un complejo de rascacielos, con centros comerciales, restaurantes, etc y un mirador en el piso 60.
Allí compramos una pulsera de cuero para alguien muy especial, vimos unas cuantas tiendas más (todas caras) y salimos al exterior, aún a riesgo de mojarnos porque habíamos visto de camino, el Toyota building y queríamos visitarlo, para quien le guste los coches está gracioso, hay algunos futuristas para un solo conductor, juegos para los niños, etc. Después fuimos a otro centro comercial que había al lado que se llamaba Tokyohand que nos llamó mucho la atención porque vendían muchísimas cosas para personalizar. (En Japón nos dimos cuenta de que los japoneses son, en general, adictos a personalizar todos sus complementos: bolsos, ropa, portátiles, móviles, etc) y en este centro vendían desde collares para mascotas personalizados hasta cualquier otra cosa que se te ocurriera. Además vendían muchas curiosidades e incluso conocimos a un mago muy simpático, Endo Taiga que estaba por allí vendiendo sus dvds.
Después volvimos al Sunshine city porque queríamos cenar en el piso 60 pero ¡qué mala suerte! estaba todo reservado, si lo hubiéramos imaginado un rato antes quizás hubiera quedado una mesa...Así que cenamos allí mismo pero más abajo en un restaurante que no estaba mal pero cuyo nombre no sé traducir, nos costó una cena abundante 2960 yenes/2 personas.


El aperitivo



La cena

Mi cena me la ofrecieron en un plato sin cocinar y yo la tenía que ir calentando, por primera vez en Japón comimos abundante carne pero era una pena porque tenía un color precioso y nos la daban para cocerla, no para freirla y entonces, no se podía apreciar bien su sabor.
A la salida, seguía lloviendo así que reventados, nos fuimos para el hotel a hacer las maletas.

DECIMOSÉPTIMO DÍA

Este día nos dimos cuenta de lo cansados que estábamos así que decidimos pasar de ver más templos e irnos a Hakone a relajarnos en un onsen o baño termal. para ello cogimos el tren bala hasta odawara a la siete de la mañana y después un trenecillo local para llegar al pueblo.


El onsen al que fuimos

P
ara ir a este onsen, nos dejamos aconsejar por la chica de la oficina de turismo que había justo enfrente de la estación de tren, costaba 1200yenes/persona y la verdad es que mereció la pena, se llegaba hasta él en autobús, y una vez dentro, se pagaba en una máquina de tickets, y ya en otro edificio, te quitabas los zapatos, y se entraba, los chicos a un lado y las chicas a otro, y ¡a disfrutar! la verdad es que era precioso, sobre todo el baño que estaba en una cuevita con el agua ardiendo de verdad y una sensación de bienestar maravilloso. Si te cansabas de los baños, podías subir a una habitación con tatamis a relajarte o a unos sofás masajeadores 200yenes/media hora


Nuestra comida

D
e regreso a Tokyo, quisimos comprar un bento porque aún no los habíamos probado (es una caja con comida para llevar) y bueno, se podía comer, pero por el mismo precio, comes mucho mejor en cualquier restaurante.





Lo bueno es que así ahorrábamos tiempo al poderlo comer en el tren.
Por la tarde, volvimos a Akihabara a intentar comprar un encargo lo cual fue imposible porque el software solo estaba en japonés, y ya pasamos la tarde por allí, entramos a una papelería preciosa "Misozudo" muy pequeñita y donde nos atendieron fenomenal (también vendían litografías preciosas). Luego estuvimos por Laox, un centro comercial que lo bueno que tiene es que vende muchos souvenirs a buen precio con lo cual si se te ha olvidado comprar algo, quizás aquí te solucionen la papeleta. De hecho, aquí encontré el único dedal "souvenir" de todo Japón.
Y este día, entramos a una cafetería a merendar y acabamos tomando una merienda-cena, porque por 700 yenes podías comer todo tipo de pan y croissants que quisieras con bebida y nos hinchamos tanto que luego ya ni cenamos.

DÉCIMOSEXTO DÍA

Este día lo aprovechamos para ir a Nikko, que nos encantó. No hay que perderse este pueblo si se va a Japón, además se ve perfectamente en una mañana.




Nikko


Los tres monos sabios

E
n uno de los templos, vimos en la fachada de una cuadra, a estos tres monitos internacionalmente conocidos y que se han convertido en símbolo de la ciudad.


Ofrendas de sake

P
or la tarde estuvimos comprando regalos por Shibuya y cenamos en un pequeño restaurante chino para probar las empanadillas en honor a Kirai que había hablado muy bien de ellas en su blog y la verdad, es que estaban buenísimas.


Nuestra cena en un restaurante chino de Shibuya


Y el postre...un par de crepes dulces que están muy de moda allí

DÉCIMOQUINTO DÍA

En nuestro día de regreso a Tokyo, fuimos directamente de la estación central a Yokohama porque sabíamos que si pasábamos por el hotel , nos quedaríamos durmiendo. Al primer sitio que fuimos fue a Chinatown, pues lo estábamos deseando desde que pisamos suelo japonés, pero nos decepcionamos muchísimo y eso que tuvimos suerte de ver una pequeña procesión de un templo a otro que llenó por un momento de colorido las calles.



Chinatown


Comida china


Procesión con su dragón de fuego incluido


Más procesión


Nuestra comida china


El otro plato de comida

Y
a nos habían avisado de que Chinatown era muy cara pero no lo creímos hasta que no lo vimos, los precios de los restaurantes duplicaban e incluso triplicaban los de los de comida japonesa, así que nos acabamos comiendo este menú de extraño aspecto y sabor...en un restaurante en el que no hicieron ningún esfuerzo por comunicarse con nosotros a diferencia de lo que nos había estado ocurriendo hasta ahora, el restaurante se llamaba Yoshu-charo y de verdad, que no lo recomiendo para nada.

Yokohama


D
espués nos dirigimos hacia el Minato Mirai 21 y allí si que flipamos con los rascacielos, esto si que lo recomiendo aunque pille un poco lejos del centro de la ciudad. También recomiendo muchísimo el museo de arte contemporáneo que hay justo detrás. Entramos en uno de los rascacielos, que era un centro comercial de lujo, y pasamos allí toda la tarde porque en el exterior hacía un montón de frío.



Por la noche, fuimos al mirador de la torre Landmark en el 69 piso, en el supuestamente ascensor más rápido del mundo (1000 yenes/persona) y pasamos allí sentados tomando una cerveza un par de horas que nos supieron a gloria porque teníamos los pies destrozados de tanto andar. Las vistas eran una preciosidad, y altamente recomendables.


Parte de la cena


Y para cenar, fuimos unas cuantas plantas más abajo y nos tomamos esta cenita que no estuvo nada mal.