viernes, 9 de mayo de 2008

EL SORDO DE RICOTE

El día 26 de abril estuvimos en el restaurante "El sordo" de Ricote (Murcia) y nuestra experiencia fue muy buena, el servicio está genial, la decoración del restaurante muy acorde con las nuevas tendencias y los platos muy ricos, además el precio tampoco fue desorbitado. Aquí dejo algunas de las fotos de la comida:


Ancas de rana

Las probé para el aperitivo y la verdad es que no saben de un modo especial, como un ala de pollo cualquiera quizás.



Sepia

Fue uno de los platos cuyo sabor más me gustó. Realmente delicioso.


Corzo en salsa

Estaba bueno pero como suele pasar últimamente, el sabor de la salsa enmascaraba demasiado el de la carne.


Cochinillo

Fue el plato estrella, altamente recomendable.

martes, 6 de mayo de 2008

CONSEJOS PARA VIAJAR A JAPÓN

Voy a intentar resumir algunas cosas importantes que puedan servirle a alguien si quiere ir a Japón próximamente.
1. Si tienes la suerte de que tus fechas sean flexibles, juega con los buscadores de billetes de avión porque los precios difieren bastante.
2. Transporte: Si vas por libre, por poco que te muevas, merece la pena comprar el Japan Rail Pass, es como un interrail pero para Japón, solo se puede comprar si eres extranjero y antes del viaje y una vez que empieces a usarlo, el tiempo corre, quiero decir, hay pases de 7, 15 o 30 días pero seguidos de manera que debes planificar cuando empezar a usarlo, yo, por ejemplo, empecé el cuarto día, y durante estos cuatro días solo me moví por Tokio y lo menos posible en metro para no gastar una barbaridad.
En cuanto a este servicio, no le tengais miedo, porque es fácil y cómodo de usar, eso sí, siempre tienes que llevar el pasaporte encima por si te lo piden en alguna estación para comprobar que es tuyo y no estás usurpando la personalidad de otro, pero a mí nunca me lo pidieron.
Para los viajes largos siempre reservamos un día o dos antes en las oficinas que hay para ello de la JR pero no hubiera sido necesario porque era temporada baja (marzo), para otras fechas, he leido que es muy importante.
El precio puede parecer caro pero en algún sitio he leido que solo con el viaje ida y vuelta de Tokio a Kioto se amortiza el de 15 días.
Por otro lado, dicen que los taxis son bastante caros y no se recomiendan en las grandes ciudades. Y los billetes de metro también son lo son en proporción a los españoles, pero merece la pena por las grandes distancias.
3. El idioma: Hablan muy poquito o nada de inglés en general, lo cual no es problema porque a pesar de la barrera idiomática, ponen muchísimo interés en comunicarse, con lo cual ¡abajo la supremacía del inglés! y aprendamos a decir las cuatro palabras mágicas:
Buenos días /tardes: Ohayo gozaimasu / Konnichiwa
por favor: Onegai shimasu
gracias: Domo Arigato
perdón: Sumimasen
4. El dinero: Japón no es tan caro como lo pintan, si eres mochilero, y vas de albergues, puedes encontrar establecimientos muy económicos. Y comer fuera, es muchísimo más barato que en España (precio medio de un menú: 5 o 6 euros), también digo, que, me imagino que como en todas partes, puedes ir subiendo precios hasta donde quieras...
La media por noche para mí fue de unos 65 euros en habitación doble con cuarto de baño.
Y la calidad de los hoteles es menor en comparación a un bancotel o similar de ese precio en España.
5. Seguridad: Por Japón, se puede viajar muy, muy tranquilo. No se advierte sensación de peligro en ningún momento, al revés, todo el que se te acerque, será para ayudar o por simple curiosidad para entablar conversación. Aunque hay muchos "homeless" y más en los alrededores de la estación de Ueno que era donde estaba nuestro hotel, no se les ve pidiendo dinero, lo cual te lleva a preguntarte de que pueden vivir, además incluso en su complicada situación, no están desprovistos de dignidad y colocan todas sus pertenencias ordenadas, con sus zapatos fuera, en sus míseros refugios improvisados cada noche.
6. Compras: La electrónica en Japón, aunque no sé demasiado, no me dió la sensación de ser ya un ahorro para el turista. Y hay que tener cuidado con que se puedan traducir a inglés o a español. Las cámaras de fotos y sus accesorios sí que son más económicos y merecen la pena. En cuanto a los souvenirs, en general, me parecieron muy caros para lo que son, tipo camisetas, y cosas así, los gadgets también son costosos pero cuando vas a Japón y te gusta el manga, no puedes resistir la tentación. En cuanto a la ropa, hay de todo, desde ropa china más económica hasta grandes marcas, sobre todo, francesas, por todas partes. Japón me dió la sensación de ser un gran país muy, muy consumista, así que por todas partes, puedes estar gastando sin parar. Los precios solo están en yenes pero como al cambio, es muy parecido a la peseta, no se hace difícil.
Los dependientes de las tiendas así como el personal de cualquier establecimiento, en general, es extremadamente educado, y da gusto, porque eso cada vez se está perdiendo más en España. Te intentarán ayudar en todo momento aunque no os entendaís sino solamente con gestos.

CURIOSIDADES SOBRE JAPÓN

Japón es un país que continúamente te está sorprendiendo o aportando algo nuevo, al ojo de un español como nosotros. No había día que no descubriéramos algo diferente que nos gustara.
Nada más llegar, lo primero que nos sorprendió y aunque ya lo he dicho muchas veces, es la exquisita amabilidad del japonés.
En cuanto a curiosidades divertidas, yo recomendaría ir al parque de Yoyogi en domingo para ver a las pandillas de chavales que se reunen allí con sus extrañas vestimentas, para lucirse delante del curioso y fotografiarse con ellos sin ningún pudor.
Otra curiosidad es el pachinko, un juego de azar que en vez de usar monedas (está prohibido) usan bolitas de metal para meter en una máquina recreativa de ruido ensordecedor. Hay salas enteras dedicadas a este juego, siempre llenas de gente y aunque yo no aguantaba más de dos minutos viendo porque de jugar ni idea, es divertido conocerlo.

domingo, 4 de mayo de 2008

ÚLTIMO DÍA

Aeropuerto internacional de Narita

Y llegó el último día...
Una vuelta sin complicaciones, con escala en Londres, llegada a Madrid y en coche a casa.



DECIMOOCTAVO DÍA

En nuestro último día completo en Japón, no paró prácticamente de llover. Menos mal que no teníamos planes y nos limitamos a pasear por la ciudad, mejor dicho, por los rascacielos. Lo primero que hicimos fue salir al exterior de la estación central pues a los japoneses les gusta mucho porque es de estilo occidental, pero, claro, a nosotros no nos entusiasmó y de allí llegamos al rascacielos de la foto siguiente que tenía oficinas, tiendas y también restaurantes que te daban la posibilidad de celebrar tu boda a estilo occidental. Fue muy curioso verla un ratito y como copiaban algunos de nuestros ritos. Y lo más curioso era el marco en el que se celebraba la boda.


Boda occidentalizada


Boda sintoista

No lo he dicho aún, pero este día era festivo en Japón: El día de la primavera, y por eso, dió la casualidad de que vimos las dos únicas bodas de todo el viaje, ésta última se estaba celebrando en el templo del parque Yoyogi con una lluvia bestial pero como siempre, las caras de los novios y de la familia resplandecían de emoción. Por cierto, que el templo está chulo pero si se dispone de tiempo de sobra.
Calle comercial enfrente de la estación del parque Yoyogi

Después de ver el templo, tuvimos humor de meternos entre esta marabunta humana pero tras visitar una tienda de "Todo a 100 yenes" de varias plantas, que había a la izquierda de la foto a continuación de la hamburguesería, desistimos y dimos la vuelta para comer justo en la esquina, en una mezcla de chino-japonés un poco rara pero que estaba bueno y barato.


Uno de los platos de sopa


El otro plato de sopa


Escaparate de una frutería en Tokyo

A
la salida de la comida, nos fuimos a buscar un regalo que nos habían encargado y de allí, sin parar de llover, nos fuimos a Sunshine city que es un complejo de rascacielos, con centros comerciales, restaurantes, etc y un mirador en el piso 60.
Allí compramos una pulsera de cuero para alguien muy especial, vimos unas cuantas tiendas más (todas caras) y salimos al exterior, aún a riesgo de mojarnos porque habíamos visto de camino, el Toyota building y queríamos visitarlo, para quien le guste los coches está gracioso, hay algunos futuristas para un solo conductor, juegos para los niños, etc. Después fuimos a otro centro comercial que había al lado que se llamaba Tokyohand que nos llamó mucho la atención porque vendían muchísimas cosas para personalizar. (En Japón nos dimos cuenta de que los japoneses son, en general, adictos a personalizar todos sus complementos: bolsos, ropa, portátiles, móviles, etc) y en este centro vendían desde collares para mascotas personalizados hasta cualquier otra cosa que se te ocurriera. Además vendían muchas curiosidades e incluso conocimos a un mago muy simpático, Endo Taiga que estaba por allí vendiendo sus dvds.
Después volvimos al Sunshine city porque queríamos cenar en el piso 60 pero ¡qué mala suerte! estaba todo reservado, si lo hubiéramos imaginado un rato antes quizás hubiera quedado una mesa...Así que cenamos allí mismo pero más abajo en un restaurante que no estaba mal pero cuyo nombre no sé traducir, nos costó una cena abundante 2960 yenes/2 personas.


El aperitivo



La cena

Mi cena me la ofrecieron en un plato sin cocinar y yo la tenía que ir calentando, por primera vez en Japón comimos abundante carne pero era una pena porque tenía un color precioso y nos la daban para cocerla, no para freirla y entonces, no se podía apreciar bien su sabor.
A la salida, seguía lloviendo así que reventados, nos fuimos para el hotel a hacer las maletas.

DECIMOSÉPTIMO DÍA

Este día nos dimos cuenta de lo cansados que estábamos así que decidimos pasar de ver más templos e irnos a Hakone a relajarnos en un onsen o baño termal. para ello cogimos el tren bala hasta odawara a la siete de la mañana y después un trenecillo local para llegar al pueblo.


El onsen al que fuimos

P
ara ir a este onsen, nos dejamos aconsejar por la chica de la oficina de turismo que había justo enfrente de la estación de tren, costaba 1200yenes/persona y la verdad es que mereció la pena, se llegaba hasta él en autobús, y una vez dentro, se pagaba en una máquina de tickets, y ya en otro edificio, te quitabas los zapatos, y se entraba, los chicos a un lado y las chicas a otro, y ¡a disfrutar! la verdad es que era precioso, sobre todo el baño que estaba en una cuevita con el agua ardiendo de verdad y una sensación de bienestar maravilloso. Si te cansabas de los baños, podías subir a una habitación con tatamis a relajarte o a unos sofás masajeadores 200yenes/media hora


Nuestra comida

D
e regreso a Tokyo, quisimos comprar un bento porque aún no los habíamos probado (es una caja con comida para llevar) y bueno, se podía comer, pero por el mismo precio, comes mucho mejor en cualquier restaurante.





Lo bueno es que así ahorrábamos tiempo al poderlo comer en el tren.
Por la tarde, volvimos a Akihabara a intentar comprar un encargo lo cual fue imposible porque el software solo estaba en japonés, y ya pasamos la tarde por allí, entramos a una papelería preciosa "Misozudo" muy pequeñita y donde nos atendieron fenomenal (también vendían litografías preciosas). Luego estuvimos por Laox, un centro comercial que lo bueno que tiene es que vende muchos souvenirs a buen precio con lo cual si se te ha olvidado comprar algo, quizás aquí te solucionen la papeleta. De hecho, aquí encontré el único dedal "souvenir" de todo Japón.
Y este día, entramos a una cafetería a merendar y acabamos tomando una merienda-cena, porque por 700 yenes podías comer todo tipo de pan y croissants que quisieras con bebida y nos hinchamos tanto que luego ya ni cenamos.

DÉCIMOSEXTO DÍA

Este día lo aprovechamos para ir a Nikko, que nos encantó. No hay que perderse este pueblo si se va a Japón, además se ve perfectamente en una mañana.




Nikko


Los tres monos sabios

E
n uno de los templos, vimos en la fachada de una cuadra, a estos tres monitos internacionalmente conocidos y que se han convertido en símbolo de la ciudad.


Ofrendas de sake

P
or la tarde estuvimos comprando regalos por Shibuya y cenamos en un pequeño restaurante chino para probar las empanadillas en honor a Kirai que había hablado muy bien de ellas en su blog y la verdad, es que estaban buenísimas.


Nuestra cena en un restaurante chino de Shibuya


Y el postre...un par de crepes dulces que están muy de moda allí

DÉCIMOQUINTO DÍA

En nuestro día de regreso a Tokyo, fuimos directamente de la estación central a Yokohama porque sabíamos que si pasábamos por el hotel , nos quedaríamos durmiendo. Al primer sitio que fuimos fue a Chinatown, pues lo estábamos deseando desde que pisamos suelo japonés, pero nos decepcionamos muchísimo y eso que tuvimos suerte de ver una pequeña procesión de un templo a otro que llenó por un momento de colorido las calles.



Chinatown


Comida china


Procesión con su dragón de fuego incluido


Más procesión


Nuestra comida china


El otro plato de comida

Y
a nos habían avisado de que Chinatown era muy cara pero no lo creímos hasta que no lo vimos, los precios de los restaurantes duplicaban e incluso triplicaban los de los de comida japonesa, así que nos acabamos comiendo este menú de extraño aspecto y sabor...en un restaurante en el que no hicieron ningún esfuerzo por comunicarse con nosotros a diferencia de lo que nos había estado ocurriendo hasta ahora, el restaurante se llamaba Yoshu-charo y de verdad, que no lo recomiendo para nada.

Yokohama


D
espués nos dirigimos hacia el Minato Mirai 21 y allí si que flipamos con los rascacielos, esto si que lo recomiendo aunque pille un poco lejos del centro de la ciudad. También recomiendo muchísimo el museo de arte contemporáneo que hay justo detrás. Entramos en uno de los rascacielos, que era un centro comercial de lujo, y pasamos allí toda la tarde porque en el exterior hacía un montón de frío.



Por la noche, fuimos al mirador de la torre Landmark en el 69 piso, en el supuestamente ascensor más rápido del mundo (1000 yenes/persona) y pasamos allí sentados tomando una cerveza un par de horas que nos supieron a gloria porque teníamos los pies destrozados de tanto andar. Las vistas eran una preciosidad, y altamente recomendables.


Parte de la cena


Y para cenar, fuimos unas cuantas plantas más abajo y nos tomamos esta cenita que no estuvo nada mal.

Cena del décimocuarto día

Para despedirnos de Kyoto nos dimos el lujazo de cenar en la C/Pontocho en un restaurante pequeñito con un gran ventanal que daba al río. Pedimos un par de menús degustación y ...las fotos hablan por si solas:










DÉCIMOCUARTO DÍA

La torre de Kyoto

Y llegó nuestro último día en Kyoto, domingo, el cual lo habíamos reservado para pasarlo con Koko, una chica majísima, guía gratuíta de la misma organización que la de Tokyo.
Quedamos con ella en el vestíbulo de nuestro hotel, y tras las presentaciones, decidimos en consenso que había que ir a ver el templo de Sanjusangendo (el de la diosa Kannon)porque era su favorito, y eso hicimos, para ello, compramos un pase de autobús, y llegamos hasta la estación central donde pude ver con tranquilidad su arquitectura que es tan apreciada por unos y denostada por otros.




Estación central

E
l templo de las 1001 figuras de esta diosa no se podía fotografiar por dentro; y por fuera, no era nada especial, las figuras están chulas e impresiona ver tantas seguidas pero se puede prescindir de ir si se va mal de tiempo.
Balcón del Kiyomizu Dera


A continuación, volvimos a este templo pero ya de día, y es precioso porque se ve toda Kyoto desde lo alto. y tiene unos jardines y unos árboles impresionantes.


Fieles llamando a Dios antes de orar.




Algunas amables chicas disfrazadas de Maikos que aceptaron posar para nosotros.

A
l bajar del templo fuimos curioseando por la gran cantidad de tiendas que habían, carísimas y de un gusto dudoso para mí. Aquí he puesto algunas fotos para que se vean. Luego coincidimos con unas chicas vestidas de maikos que aceptaron a posar con nosotros supersimpáticas.



Precios de la cerámica japonesa


¡Consumismo perruno!


Más cerámica japonesa

Cuando salimos de allí, Koko nos llevó a comer a uno de sus restaurantes favoritos, cerca del río, repleto de gente de nuestra edad, tres platos de soba gigantes que yo no pude acabar. Después nos llevó a una librería Book off, y compramos un par de comics de segundo mano, y curioseamos por allí. Y ya para despedirnos, nos llevó a un purikura y nos hicimos unas fotos de recuerdo.




Y a continuación, nos fuimos a esta zona de tiendas, y, por casualidad, acabamos en un bar que estaba decorado con cosas españolas, de fútbol y hasta tetrabricks de Don Simón de nuestra querida Jumilla. Hablamos con el camarero para saber si era español, pero no, era japonés, del F.C. Barcelona y un enamorado de España.

Teramachi


Bar decorado con cosas españolas