domingo, 16 de septiembre de 2012

VISITAS EN PEKIN

En esta ciudad fui en metro o caminando casi todo el tiempo porque los taxistas proponían precios desorbitados siempre, eso cuando había suerte y te paraban.

La ciudad prohibida 

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Palacio de verano

El ultimo día lo reserve para ir a la gran muralla China .
Salimos del metro en la estación Dongbau o algo así y con la brújula del iPhone nos situamos en dirección Norte y nos dirigimos a la estación norte para tomar el bus núm. 919 que nos llevaría a Badalín.
Una vez allí, nos intentaron estafar como ya habíamos leído en los foros, y nos propusieron taxis por 400Y. Nuestro billete costó 12 yuanes o RMB.
Tras hora y media de recorrido, afortunadamente sentados, llegamos a la muralla, la recorrimos completa con la lengua fuera y las piernas destrozadas y regresamos a Pekín en el mismo núm. De autobús sin ningún contratiempo.







DONDE DORMIR Y COMER EN PEKIN


Nos alojamos en el hotel cristal Orange:


Crystal Orange Hotel (Beijing Jianguomen)


nuestra habitación
No.25 Yong'anli Middle Street, Jian Guo Men Wai, Chaoyang DistrictPekín (Beijing) 100022China

El hotel se lo recomiendo a todo el que quiera ir a esta ciudad, precio económico para el standard europeo y una calidad y comodidad escandalosa. Sin duda, el mejor hotel de todos los que visitamos en China.


Justo al lado del hotel, descubrimos un interesante restaurante en e que cenamos una noche, gracias a la ayuda de otro comensal que nos hizo de interprete amablemente . La cena fue escandalosamente barata, y la pena es que el sitio no tiene nombre occidentalizado así que el que quiera ir, tendrá que encontrarlo por la foto de la puerta, o sabiendo que esta en la calle paralela al paso subterráneo del mercado de la seda, que estaba a menos de cinco minutos andando del hotel.




Comida cerca del palacio de verano
Después de visitar el palacio de verano, acabamos cenando en un bar muy cutre en la famosa y poco real calle de los insectos, muy conocido entre los turistas. No nos gastamos mas de diez euros entre los dos, pero la experiencia culinaria fue muy muy Sosa. Eso sí, nos reímos un montón.

Lo mejor de dicha calle fue ir vendían cocos frescos a 15 Y y me pude beber uno. Los insectos no los probé, me dio mucha pena que vendieran caballitos de mar y se notaba que todo era una pantomima así que pasé.


Restaurante cutre en la calle de los insectos



Restaurante Dong Bao



















El mejor restaurante de los que conocimos en Pekín fue el Dong Bao, a cuyas puertas llegamos de casualidad y donde nos tomamos un pato a la pekinesa delicioso y a unos precios irrisorios.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Xing Ping

Billete de 20Y
 Llegamos a Xing Ping desde la estación de autobuses de Yangshuo. En el bus, íbamos solo cinco extranjeros. Como no teníamos ni idea de dónde teníamos qué ir, intentamos seguir a los chicos extranjeros, pero ellos tampoco sabían, así que caminamos por el pueblo que estaba lleno de tiendas de souvenirs, hasta que llegamos al río.

 Una vez allí, teníamos que contratar la barca....

 Eso fue muy divertido porque no sabíamos precios, no sabíamos si nos podíamos fiar, y no sabíamos siquiera a dónde nos llevaría.

Habían barcos de vapor (parecidos a los del Missisippi) y otros a motor, para dos o cuatro personas como en el que nosotros fuimos.

El caso es que inconscientemente o no, terminamos arreglando un precio con una señora, luego con su cuñada, y al final, una de las dos, o una tercera, a esas alturas ya ni sabíamos, nos acompañó bordeando el río hasta otro lugar donde habían más barcas.
 Yo creo que había llegado a desesperar a la primera china con mi cara de tengo muy claro lo que quiero y por ahí no paso, así que con la segunda, fue con la que apañé el precio: 80 yuanes por el viaje para dos personas.

Durante ese recorrido por tierra hasta donde estaba el barco,  pensé en la estafa, en el robo, etc porque le habíamos dado el dinero por adelantado ¡qué inocencia!, pero no, no nos ocurrió nada de eso, si no más bien al contrario. Lo único es que fuimos de los pocos de hacer ese recorrido de unos quince minutos caminando porque los chinos de viajes organizados iban cómodamente en minibuses hasta allí.

 Para el camino, compramos unas cocacolas por 10Y.


 Nuestro barquero, que no tenía ni idea de inglés, fue muy amable y nos trató de explicar todo lo que sabía sobre las diferentes figuras que la montaña hacía.

Al principio, el barquero insistió en que me pusiera el chaleco salvavidas, pero al rato, me permitió quitármelo, para hacer unas fotos más bonitas, sentada incluso en el suelo, tomando el sol.

Durante el trayecto fuimos saludando a todos los chinos que hacían el camino contrario que nos fotografiaban y gritaban Hello o Nijao según su nivel de idiomas. Algunos incluso llevaban largas pistolas de agua para mojar a los chinos de otros barcos.

 Y por fin, llegamos a Yangdi. La verdad es que este trayecto en barco fue bonito, pero si tuviera que elegir ahora, me quedaría con el de la mañana temprano.
Una vez en esta aldea, por señas nos explicaron donde coger el autobús de regreso (en el mismo embarcadero) , tras media hora de espera, salimos de regreso. El trayecto duró poco más de una hora, por unas carreteras estrechas y peligrosas, y con algunos pasajeros de pie.

Al llegar a Yangshuo, intentamos sacar dinero, pero ya eran más de las cinco de la tarde y los bancos estaban cerrados así que tuvimos que sacar de un cajero. Después, tras visitar un par de agencias de turismo locales, compramos las entradas para el espectáculo nocturno "Impression Liu Sanjie" por 180 Y/ persona.

 Una merecida cena en nuestro puesto/restaurante favorito de Yangshuo fue lo que hicimos a continuación. Este local estaba en la West Street y nos gustó mucho, por el sabor de la comida así como por la simpatía de sus camareras que lo pasaron pipa riendo con nosotros.

 Justo antes de asistir al espectáculo al que nos llevaron en un transfer (todo incluido en el precio) porque estaba bastante lejos del pueblo. El espectáculo empezaba a las 20.45 h y nos habían citado a las 18.30h en la puerta de la agencia para trasladarnos.

 El espectáculo me decepcionó un poco. No lo recomiendo si se va escaso de tiempo. No es imprescindible, está más diseñado para el turista chino que para el extranjero. Casi me gustó más ver cómo organizaban a la enorme marabunta que entrábamos y salíamos para verlo. Impresionante.


 A la salida del espectáculo y antes de tomar un taxi de regreso al hotel (imposible regresar en coche, está lejísimos), todavía tuve tiempo de probar alguna especialidad culinaria más: