Estuve en este hotel en diciembre de 2011. Un lugar inmenso, gigantesco y lejos de cualquier lugar. Parece que se utiliza mucho para congresos y también para pecnortar cerca del aeropuerto. Todo es correcto, incluido el desayuno, pero impersonal. No lo recomiendo por cercanía al aeropuerto, hay otros más baratos y bonitos (por ejemplo, el Tach). La habitación es grande y espaciosa, y si buscas ofertas, puede salir a un buen precio. El coche de Mariscal, símbolo del hotel, junto con la enorme cantidad de antigüedades que posee.
Tómese un viaje a Japón o, en su defecto, una sopa castellana