Ventana del restaurante de la cena en el edificio NS Una vez más nos levantamos tempranísimo, y para hacer tiempo después de desayunar, nos dirigimos al parque Ueno: unos cuantos templos, una estatua con perro, un lago, un zoo al que no entramos, y, lamentablemente, muchos "sintecho" todavía durmiendo por donde podían. Luego fuimos al Museo Nacional que estaba muy cerca y en aproximadamente tres horas intentamos hacernos una idea de la cultura japonesa, lo cual es harto imposible, pero, ya no dábamos para mucho más después de tanto andar. Dentro del museo había una vitrina con unas figurillas españolas y otras mexicanas, lo cual nos hizo mucha ilusión. Y de allí, nos fuimos a comer al que se convirtió en nuestro restaurante favorito de sushi, por cercanía, por amabilidad y por precio, estaba en la propia estación de Ueno, en una zona de restaurantes llamada ATRÉS, entrando a mano derecha, era el último del pasillo y es el único en el que ha...
Tómese un viaje a Japón o, en su defecto, una sopa castellana