Nos despertaron de recepción a las tres y media de la mañana para tomar un avión rumbo a Península Valdés que salía a las 5:15; volvimos a desayunar en el avión de Aerolíneas Argentinas, vimos un amanecer precioso desde lo alto y cuando llegamos y tras esperar un buen rato un taxi, el conductor nos advirtió que íbamos a tener muy difícil engancharnos en alguna de las excursiones de día como pretendíamos pues ya era muy tarde, de hecho, nos acercó a un par de agencias pero estaban todavía cerradas y al final, fue la amable recepcionista/dueña del hotel Libertador (http://www.hotellibertadortw.com/) la que nos consiguió que pudieramos aprovechar el día aunque para ello tuvimos que contratar los servicios de una guía particular que nos llevaría en su coche por toda la península por 1000 pesos (cuando de haber ido en bus con más turistas, nos hubiera salido por 190 pesos por persona). Al menos la guía, María fue un encanto y pasamos un día muy divertido e instructivo a su lado. En cuanto...
Tómese un viaje a Japón o, en su defecto, una sopa castellana