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Mostrando las entradas etiquetadas como Kyoto

Cena del décimocuarto día

Para despedirnos de Kyoto nos dimos el lujazo de cenar en la C/Pontocho en un restaurante pequeñito con un gran ventanal que daba al río. Pedimos un par de menús degustación y ...las fotos hablan por si solas:

DÉCIMOCUARTO DÍA

La torre de Kyoto Y llegó nuestro último día en Kyoto, domingo, el cual lo habíamos reservado para pasarlo con Koko, una chica majísima, guía gratuíta de la misma organización que la de Tokyo. Quedamos con ella en el vestíbulo de nuestro hotel, y tras las presentaciones, decidimos en consenso que había que ir a ver el templo de Sanjusangendo (el de la diosa Kannon)porque era su favorito, y eso hicimos, para ello, compramos un pase de autobús, y llegamos hasta la estación central donde pude ver con tranquilidad su arquitectura que es tan apreciada por unos y denostada por otros. Estación central E l templo de las 1001 figuras de esta diosa no se podía fotografiar por dentro; y por fuera, no era nada especial, las figuras están chulas e impresiona ver tantas seguidas pero se puede prescindir de ir si se va mal de tiempo. Balcón del Kiyomizu Dera A continuación, volvimos a este templo pero ya de día, y es precioso porque se ve toda Kyoto desde lo alto. y tiene unos jardines y unos árbole...

DÉCIMOTERCER DÍA

Día en bicicleta por Kyoto y festival de las linternas por la noche: Templo Heian-Jingu Interior del templo con dos chicas vestidas con sus kimonos El décimosegundo día, sábado, alquilamos detrás del hotel, un par de bicicletas y nos fuimos a recorrer el sudeste de Kyoto, el primer templo que visitamos fue el Heian-Jingu en cuya entrada en el lado izquierdo, hay unos cuantos puestos, no más de 6 o 7, donde venden souvenirs y justo delante de la entrada hay un torii gigante. El templo no es gran cosa pero nos sirvió de primera parada para no hacer toda la ruta de un tirón. Ofrendas de sake en la entrada del templo Jardín del Pabellón de plata A continuación, fuimos tras dejar las bicis al principio de una larga cuesta llena de tiendas, al Pabellón de Plata o Ginkakuji Temple (500yenes/persona) que estaba en obras, así que paseamos por el jardín y poco más. Útiles de caligrafía del Pabellón de Plata Cuesta para acceder al Pabellón de Plata Al bajar, curioseamos y compramos por las tiend...

DÉCIMOSEGUNDO DÍA

Lateral del castillo de Nijo en Kyoto desde el exterior Detalle del castillo de Nijo Árboles del castillo de Nijo Nuestra comida de hoy Detalle del plato de sushi Nishiki Food Market Nishiki food market 2 Nishiki food market (precio en yenes por piezas) E sta mañana nos despertamos con el sonido de la lluvia, así que nos prestaron un par de paraguas y nos fuimos caminando hasta el castillo de Nijo, afortunadamente la lluvia paró un poco, y lo pudimos ver bastante bien. Cogimos un audioguía que no fue muy interesante y paseamos entre el barro como pudimos hasta completar el recinto. Después habíamos leido que el Nishiki food market estaba muy bien así que queríamos verlo pero antes paramos de camino, en un minúsculo restaurante regentado por dos viejecitos encantadores que nos prepararon un sushi muy rico como en casa porque de hecho, eramos los únicos clientes e incluso, cuando quisimos ir al aseo nos metieron en el interior de su propia casa. El mercado estaba muy chulo, repleto de ge...

DÉCIMOPRIMER DÍA

Cena del décimo día enfrente del Museo de Kyoto y debajo del cyber Nuestra segunda habitación del hotel Gimmond en Kyoto Peregrinos en Nara Nuestra última comida en Nara Templo de madera (Todai-ji en Nara) Uno de los Budas más grandes del mundo: el Daitbusu en el templo Todai-ji Procesión de monjes de origen desconocido y de escasos minutos Farolas en el camino al santuario Kasuga Taisha Jardín Isui-En El desayuno en la habitación El despertar del décimo día fue surrealista puesto que a la vez que nos llamaban por teléfono para indicarnos que nos subían el desayuno diez minutos antes de la hora prevista, ya estaban entrando por la puerta con el mismo con el consiguiente susto por nuestra parte (las puertas no se podían cerrar con llave ni por dentro ni por fuera). Nos quitaron las camas del suelo, volvieron a colocar la mesa en el centro y pusieron toda la comida encima. En menos de cinco minutos ya estaba todo preparado. El desayuno estaba bueno pero tampoco era exquisito. Por cierto...