Desde Hong Kong, llegamos a Guilin en avión. La llegada al hotel rural fue seguida de una buena cena. Nuestro hotel era precioso. Lo recomiendo a todo aquel que visite la zona. Además, nos trataron maravillosamente y sin pedir ninguna comisión nos ayudaron muchísimo a planificar las dos escasas noches que allí pasamos. Si tuviera que volver, trataría de quedarme al menos, un día más, para tomármelo como relax. Nos recogieron en el aeropuerto de Guilin (un poco caro, pero era lo más rápido y sensato dada la localización del hotel) en taxi. Un trayecto surrealista de sesenta y cinco minutos, solo aptos para no cardiacos. www.fairylandinns.com es la web del hotel a través de la que contratamos la habitación. Gracias a la amabilísima gerente del hotel, los días que pasamos en la zona fueron completamente aprovechados. Gracias a ella, un taxista nos esperaba por la mañana para llevarnos al río Yulong. Allí alquilamos una barquita de bambu en un tra...
Tómese un viaje a Japón o, en su defecto, una sopa castellana