martes, 5 de agosto de 2008

TODO LO QUE SIEMPRE QUISO SABER SOBRE UN ONSEN Y NUNCA SE ATREVIÓ A PREGUNTAR

Y ahora vamos a la esperada sección: Todo lo que siempre quiso saber sobre un Onsen y nunca se atrevió a preguntar.

Bueno, como habréis podido imaginar el título crea unas expectativas que no podemos colmar, ya que nuestra experiencia es bastante limitada, y probablemente cualquier japonés al leerla se corte las venas por la simplificación a la que sometemos la tradición del baño, pero eso sí, ofrecemos unos consejillos para hacer cómoda la estancia, e intentar pasar desapercibido (aunque evidentemente no lo conseguiríamos ni en el Onsen particular de la Organización Nacional de Ciegos Japonesa).

Ya que estamos en nuestro particular recetario de viajes empezaremos por los ingredientes:

1. Dos toallas, una la normal para secarnos y la otra es la clave, una toallita pequeña tipo de bidet de unos 30cm x 30cm que normalmente se puede coger prestada amablemente del hotel donde estén alojados (la suelen poner en el baño).

2. Los Japoneses más profesionales llevan una cestita pequeñita con su peine su toallita y útiles de aseo personal.

3. Ningún pudor.

4. Ganas de relajarse y abrir bien los ojos para observar al personal.

Instrucciones de preparación:

Como ya sabréis los Onsen son niveladores sociales, ahí se reúnen los empresarios con los curritos, los potentados con los camareros, los turistas y hasta los yakuza. Afortunadamente aun no hay mucho turismo internacional en ellos, con lo que nos sumergiremos a la vez dentro de un bonito SPA, y mucho más profundamente en la tradición japonesa. ¿Cómo proceder?

1. Hablar con los recepcionistas y nos dan unas llaves, normalmente con un cablecito parecido al del teléfono. La llave es para la taquilla y el cable descubrimos, tras quedar completamente desnudos, que era para no perder la llave, pudiendo ponerlo de pulsera o tobillera.

2. Desnudarse, (los más atrevidos incluso se pesan en una báscula).

3. A partir de este punto sólo nos acompaña la llave y la minitoalla (cuanto hubiésemos dado por que alguien nos contase el detalle de la toallita la primera vez).

4. Zona de la ducha tradicional, consistente en banco bajo de madera, que está frente a un espejo, una ducha de teléfono, un grifo bajo, un pequeño balde y algo de gel. La actuación correcta (según lo que pudimos observar) sería enjabonarse bien por todos lados (cómodamente sentado) llenar el balde con el grifo bajo y echarse el agua por todas partes numerosas veces, también se puede usar la ducha. IMPORTANTE aclararse muy bien, no debe quedar ni el menor rastro de jabón, es de muy mala educación dejarlo, además se mancharían las piscinas posteriores.

5. Pasamos a la zona del baño, dependiendo del Onsen habrá más o menos variedad de piscinas y de diferentes tamaños, en algunos incluso con la temperatura del agua. No nos quedó muy claro el orden que seguir, pero lo más normal era empezar por la segunda menos caliente, (si sois capaces de saber cual es), y paulatinamente ir subiendo de temperatura, hasta una con agua ardiendo, donde la gente aguanta muy poco tiempo. Finalmente la sauna, donde me negué a entrar, pues en mi ciudad natal la disfruto siempre que me meto a un coche en verano y sinceramente tengo bastante. Como habréis observado queda la pileta de agua menos caliente, esa es la de intermedio, según me explicó un amable señor, cuando uno se agobia mucho en las más calientes, va ahí para relajarse, coger fuerzas y volver a las otras (sinceramente a mí es la que más me gustó).

6. ¿y la toallita? ¿Para que sirve?, muy sencillo doble función, los japoneses más pudorosos al moverse la desplazan ligeramente por debajo del lugar donde se hacían el tradicional Harakiri o Sepuku, es decir sus partes nobles. Esta utilidad es claramente prescindible ya que aunque uno sea muy vergonzoso, estar en la otra parte del mundo rodeado de japoneses en traje de nacer, le hace a uno ver las cosas de otra forma. La otra función sí que es muy interesante, y es que al mojar la toalla y mantenerla unos momentos sobre el bordillo, baja su temperatura, con lo que uno puede ponerla sobre la cabeza sintiendo un agradable frescor, evita desvanecimientos, y nos permite aguantar más tiempo.

7. Finaliza la sesión con una nueva pesada en báscula (cual boxeador que sale del ring) y saliendo totalmente nuevo, con fuerzas renovadas y con ganas de seguir aprendiendo más tradiciones milenarias, sobre todo si son tan placenteras como éstas.

8. Final alternativo, darse un masaje en el propio centro, o bien manual (relativamente baratos y evidentemente mejores que los automáticos) o en sillones eléctricos. Sí, sí, todos hemos probado alguna vez alguno en España, pero os aseguro que ni punto de comparación, sobre todo los que incluyen pies y manos. (bendita tecnología), si tenéis curiosidad en las tiendas SoftMap y similares suelen tenerlos encendidos y uno puede sentarse gratuitamente sin compromiso, (hay hasta cola en horas punta).

Agradeceríamos que nos contaseis vuestras experiencias en los Onsen y si os ha servido en algo de ayuda el post. Esperando que Yume disfrute tanto como lo hicimos nosotros me despido hasta nueva orden.

NUESTRA EXPERIENCIA CON LOS ONSENS

A petición de Yume os voy a contar un par de cosillas de las que aprendimos en los Onsen, y que nos hubiesen hecho la vida más fácil de saberlas previamente (aunque menos divertida eso sí).

Primero la elección del sitio y del onsen, para eso es fundamental la capacidad económica de cada uno, nosotros estuvimos en 3 de ellos, dos naturales (se entiende con agua termal natural) y otro artificial en un Ryokan. Y tenemos además conocimiento por compañeros de la combinación perfecta: el Onsen natural-Ryokan. Así que paso a describiros cada uno de ellos de menos a más:

El baño común del Ryokan era una habitación diáfana y cerrada (en todos casos siempre con limpieza impecable) con bastante humedad y dividida en dos partes. Una para lavarse (ver la próxima entrada: todo lo que siempre quiso saber sobre los onsen y nunca se atrevió a preguntar) y otra, una especie de piscina para tomar el baño.

Valoración: experiencia curiosa (prescindible sí uno puede optar por cualquiera de las otras opciones).

El Onsen natural: Estando en Kyoto y como en nuestro tipo de viaje estábamos varios días en cada destino con tiempo “libre”, un día pensamos que quizá en la propia ciudad habría alguno, así que en información y turismo nos dieron una lista y nos explicaron varias cosas que desconocíamos, a saber:

Los Onsen más recomendados en nuestra guía (L. Planet) puede ser que fuesen buenos, pero no tenían aguas termales naturales ni eran a cielo abierto, así que nos recomendaron otros. Cuando llegamos al elegido vimos que era un edificio bastante nuevo con un gran comedor-recepción tipo sala de los Mc Donalds en la parte de abajo y un mostrador. Debe ser el equivalente a un club de socios a lo Japonés, pero sin espacio para la pista de padel. Sií tenía su espacio de lectura, mesas y sillones para descansar y hablar. Tras tardar un ratillo en hacernos entender con las chicas del mostrador (no les reprocho no saber inglés, es más lo celebro, ya que así, unos españoles y unas japonesas tuvimos que entendernos a base de sonrisas y mucha voluntad por su parte, sin recurrir a terceros idiomas) subimos al Onsen que fue el equivalente nipón a un SPA, zona de vestuario, zona de lavado, piscinas diversas cada una con su temperatura en ºC, una piscina al aire libre y una sauna. No esperéis los gigantescos SPA de los balnearios españoles, pero correcto.

Valoración: Buena experiencia y aconsejable (siempre que uno no tenga la agenda muy apretada y tenga que renunciar a algo bueno para ir) Evidentemente prescindible si se puede optar por las opciones siguientes.

Onsen natural en Hakkone. Si pudiese resumirse sería un SPA público en un entorno muy bonito tipo jardín japonés. (lo que implica que todo parezca natural aunque sepamos que está pensado hasta el número de piedras que vemos en cada lugar). Al igual que el anterior es un complejo con su restaurante, zona de relajación, masajes etc… todo de madera, impecable en todos sus aspectos. Eso sí (y es una impresión muy personal) teniendo en cuenta que según los propios japoneses el tiempo adecuado para estar dentro puede ser de una hora aproximadamente (aunque no tienes límite y puedes estar todo el tiempo que quieras), que existe separación por sexos y que está algo alejado y se tarda en la excursión como mínimo una mañana completa (madrugando) o una tarde, sólo lo recomendaría en los siguientes casos:

  1. Que se esté haciendo un viaje sin agobios, pues una mañana entera para una hora y poco de baño puede ser excesivo.
  2. Que se viaje con varios amigos, pues así uno no está solo y puede ser más entretenido. (en nuestro onsen pude hablar con un bañista muy amable que había estado en España).
  3. Que se pueda combinar con alguna visita. Yume nos comentaba que si habría en Nikko, la verdad es que debo mirarlo ya que ahora no lo sé, pero a priori y si hubiese alguno bonito sería perfecto, pues Nikko se puede ver en una mañana y estaría muy bien un baño posterior, haciendo un día redondo.

Por último hablar de lo ideal, nosotros no pudimos hacerlo pero unos compañeros, que viajaron antes que nosotros, nos lo recomendaron encarecidamente, y es pasar la noche en Hakone en un Ryokan con Onsen natural en la propia habitación. Ellos estuvieron en uno llamado Yamagaso y aunque el precio era absolutamente prohibitivo (más de 300€ noche creo recordar) dicen que la experiencia es inolvidable. Con comidas incluidas de absoluto lujo, un bungalow individual con servicio en la propia estancia y el baño termal abierto privado, jardines… las fotos eran espectaculares. Creo que hay bastantes como este, y es interesante ver la página oficial de la asociación de Ryokanes Japonesa con un listado de muchos de ellos y donde informan si incluyen onsen privado o no. http://www.senkei.net/eng/yamagaso.html es la web del Ryokan al que fueron nuestros amigos.