Y ahora vamos a la esperada sección: Todo lo que siempre quiso saber sobre un Onsen y nunca se atrevió a preguntar.
Bueno, como habréis podido imaginar el título crea unas expectativas que no podemos colmar, ya que nuestra experiencia es bastante limitada, y probablemente cualquier japonés al leerla se corte las venas por la simplificación a la que sometemos la tradición del baño, pero eso sí, ofrecemos unos consejillos para hacer cómoda la estancia, e intentar pasar desapercibido (aunque evidentemente no lo conseguiríamos ni en el Onsen particular de
Ya que estamos en nuestro particular recetario de viajes empezaremos por los ingredientes:
1. Dos toallas, una la normal para secarnos y la otra es la clave, una toallita pequeña tipo de bidet de unos 30cm x 30cm que normalmente se puede coger prestada amablemente del hotel donde estén alojados (la suelen poner en el baño).
2. Los Japoneses más profesionales llevan una cestita pequeñita con su peine su toallita y útiles de aseo personal.
3. Ningún pudor.
4. Ganas de relajarse y abrir bien los ojos para observar al personal.
Instrucciones de preparación:
Como ya sabréis los Onsen son niveladores sociales, ahí se reúnen los empresarios con los curritos, los potentados con los camareros, los turistas y hasta los yakuza. Afortunadamente aun no hay mucho turismo internacional en ellos, con lo que nos sumergiremos a la vez dentro de un bonito SPA, y mucho más profundamente en la tradición japonesa. ¿Cómo proceder?
1. Hablar con los recepcionistas y nos dan unas llaves, normalmente con un cablecito parecido al del teléfono. La llave es para la taquilla y el cable descubrimos, tras quedar completamente desnudos, que era para no perder la llave, pudiendo ponerlo de pulsera o tobillera.
2. Desnudarse, (los más atrevidos incluso se pesan en una báscula).
3. A partir de este punto sólo nos acompaña la llave y la minitoalla (cuanto hubiésemos dado por que alguien nos contase el detalle de la toallita la primera vez).
4. Zona de la ducha tradicional, consistente en banco bajo de madera, que está frente a un espejo, una ducha de teléfono, un grifo bajo, un pequeño balde y algo de gel. La actuación correcta (según lo que pudimos observar) sería enjabonarse bien por todos lados (cómodamente sentado) llenar el balde con el grifo bajo y echarse el agua por todas partes numerosas veces, también se puede usar
5. Pasamos a la zona del baño, dependiendo del Onsen habrá más o menos variedad de piscinas y de diferentes tamaños, en algunos incluso con la temperatura del agua. No nos quedó muy claro el orden que seguir, pero lo más normal era empezar por la segunda menos caliente, (si sois capaces de saber cual es), y paulatinamente ir subiendo de temperatura, hasta una con agua ardiendo, donde la gente aguanta muy poco tiempo. Finalmente la sauna, donde me negué a entrar, pues en mi ciudad natal la disfruto siempre que me meto a un coche en verano y sinceramente tengo bastante. Como habréis observado queda la pileta de agua menos caliente, esa es la de intermedio, según me explicó un amable señor, cuando uno se agobia mucho en las más calientes, va ahí para relajarse, coger fuerzas y volver a las otras (sinceramente a mí es la que más me gustó).
6. ¿y la toallita? ¿Para que sirve?, muy sencillo doble función, los japoneses más pudorosos al moverse la desplazan ligeramente por debajo del lugar donde se hacían el tradicional Harakiri o Sepuku, es decir sus partes nobles. Esta utilidad es claramente prescindible ya que aunque uno sea muy vergonzoso, estar en la otra parte del mundo rodeado de japoneses en traje de nacer, le hace a uno ver las cosas de otra forma. La otra función sí que es muy interesante, y es que al mojar la toalla y mantenerla unos momentos sobre el bordillo, baja su temperatura, con lo que uno puede ponerla sobre la cabeza sintiendo un agradable frescor, evita desvanecimientos, y nos permite aguantar más tiempo.
7. Finaliza la sesión con una nueva pesada en báscula (cual boxeador que sale del ring) y saliendo totalmente nuevo, con fuerzas renovadas y con ganas de seguir aprendiendo más tradiciones milenarias, sobre todo si son tan placenteras como éstas.
8. Final alternativo, darse un masaje en el propio centro, o bien manual (relativamente baratos y evidentemente mejores que los automáticos) o en sillones eléctricos. Sí, sí, todos hemos probado alguna vez alguno en España, pero os aseguro que ni punto de comparación, sobre todo los que incluyen pies y manos. (bendita tecnología), si tenéis curiosidad en las tiendas SoftMap y similares suelen tenerlos encendidos y uno puede sentarse gratuitamente sin compromiso, (hay hasta cola en horas punta).
Agradeceríamos que nos contaseis vuestras experiencias en los Onsen y si os ha servido en algo de ayuda el post. Esperando que Yume disfrute tanto como lo hicimos nosotros me despido hasta nueva orden.
Comentarios
To en cambio te puedo presentar unas fotos de unos platos italianos que nos "zampamos" este verano que no veas. Cuando quieras te los mando.
Me escanta verte por MU.
Un beso muy fuerte a los dos.