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OLITE


Segundo plato del asador Erri-Berri.

Otro de los chuletones del asador.

Lo primero que hicimos nada más llegar y aparcar, fue buscar un restaurante, que los hay en abundancia pero queríamos un asador típico y, al final, tardamos tanto en decidirnos, que paramos en el punto en que dije:hasta aquí hemos llegado o me da una hipotermia, pero mereció la pena, qué lentejas calentitas me pedí de primero, como las agradecí, y que carne de segundo, eso es carne y no lo que vemos por nuestra tierra. Además del trato agradable, la buena temperatura, solo la calidad del menú del día que nos tomamos hace recomendable de por sí este lugar.

Vistas desde el castillo de Olite

Partiendo de la base que no he pasado más frío en mi vida, merece la pena aún así, una vez recuperada la temperatura corporal, parar en Olite para dar un paseo, ver el castillo, el parador, la Iglesia, y sobre todo entrar en el castillo para verlo con tranquilidad, disfrutar de las vistas y también criticar un poco, lo poco que cuidamos nuestro patrimonio, tanto los que lo disfrutamos (estaba lleno de pintadas) como los que lo cuidan, pues un castillo así sería una joya en cualquier otro país y aunque te costara el triple entrar merecería la pena si con ello, pudieran tenerlo mejor conservado pues le hacía falta simplemente alguien que lo barriera a diario que no veas y es realmente una vergüenza, tener un sitio tan, tan bonito y con tan pocos medios.

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