Ir al contenido principal

DECIMOOCTAVO DÍA

En nuestro último día completo en Japón, no paró prácticamente de llover. Menos mal que no teníamos planes y nos limitamos a pasear por la ciudad, mejor dicho, por los rascacielos. Lo primero que hicimos fue salir al exterior de la estación central pues a los japoneses les gusta mucho porque es de estilo occidental, pero, claro, a nosotros no nos entusiasmó y de allí llegamos al rascacielos de la foto siguiente que tenía oficinas, tiendas y también restaurantes que te daban la posibilidad de celebrar tu boda a estilo occidental. Fue muy curioso verla un ratito y como copiaban algunos de nuestros ritos. Y lo más curioso era el marco en el que se celebraba la boda.


Boda occidentalizada


Boda sintoista

No lo he dicho aún, pero este día era festivo en Japón: El día de la primavera, y por eso, dió la casualidad de que vimos las dos únicas bodas de todo el viaje, ésta última se estaba celebrando en el templo del parque Yoyogi con una lluvia bestial pero como siempre, las caras de los novios y de la familia resplandecían de emoción. Por cierto, que el templo está chulo pero si se dispone de tiempo de sobra.
Calle comercial enfrente de la estación del parque Yoyogi

Después de ver el templo, tuvimos humor de meternos entre esta marabunta humana pero tras visitar una tienda de "Todo a 100 yenes" de varias plantas, que había a la izquierda de la foto a continuación de la hamburguesería, desistimos y dimos la vuelta para comer justo en la esquina, en una mezcla de chino-japonés un poco rara pero que estaba bueno y barato.


Uno de los platos de sopa


El otro plato de sopa


Escaparate de una frutería en Tokyo

A
la salida de la comida, nos fuimos a buscar un regalo que nos habían encargado y de allí, sin parar de llover, nos fuimos a Sunshine city que es un complejo de rascacielos, con centros comerciales, restaurantes, etc y un mirador en el piso 60.
Allí compramos una pulsera de cuero para alguien muy especial, vimos unas cuantas tiendas más (todas caras) y salimos al exterior, aún a riesgo de mojarnos porque habíamos visto de camino, el Toyota building y queríamos visitarlo, para quien le guste los coches está gracioso, hay algunos futuristas para un solo conductor, juegos para los niños, etc. Después fuimos a otro centro comercial que había al lado que se llamaba Tokyohand que nos llamó mucho la atención porque vendían muchísimas cosas para personalizar. (En Japón nos dimos cuenta de que los japoneses son, en general, adictos a personalizar todos sus complementos: bolsos, ropa, portátiles, móviles, etc) y en este centro vendían desde collares para mascotas personalizados hasta cualquier otra cosa que se te ocurriera. Además vendían muchas curiosidades e incluso conocimos a un mago muy simpático, Endo Taiga que estaba por allí vendiendo sus dvds.
Después volvimos al Sunshine city porque queríamos cenar en el piso 60 pero ¡qué mala suerte! estaba todo reservado, si lo hubiéramos imaginado un rato antes quizás hubiera quedado una mesa...Así que cenamos allí mismo pero más abajo en un restaurante que no estaba mal pero cuyo nombre no sé traducir, nos costó una cena abundante 2960 yenes/2 personas.


El aperitivo



La cena

Mi cena me la ofrecieron en un plato sin cocinar y yo la tenía que ir calentando, por primera vez en Japón comimos abundante carne pero era una pena porque tenía un color precioso y nos la daban para cocerla, no para freirla y entonces, no se podía apreciar bien su sabor.
A la salida, seguía lloviendo así que reventados, nos fuimos para el hotel a hacer las maletas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MÁS FOTOS DE LOS ARROZALES

Dazhai es el nombre de todo el valle, y nuestro hotel estaba en la aldea de Tiantou. La subida hasta el hotel fue de infarto. Recuperamos fuerzas con el auténtico arroz al bambú. Delicioso. La carta de otro hotel en el que también picamos algo, exhaustos. La cantidad de hoteles que hay a lo largo de la montaña es increible, y estaban construyendo muchísimos más. Llegamos a ver un funicular de lejos, en otras montañas, y sospecho que eran de Pinghan pero no lo aseguro. Algunos turistas fotografiándose con los trajes típicos de la zona. Parece ser que es una práctica muy extendida entre el turismo nacional: La habitación del hotel ( www.jinkenghotel.com ): Ciertamente los colchones más duros que he probado en mi vida. Sin embargo, alcancé la colina del hotel, tan exhausta, que me dió igual. Además, el anochecer y el amanecer del que pude disfrutar en este hotel, así como su hospitalidad, y comida, creo que no lo olvidaré jamás. ...

VENTA LA RATA EN TOTANA (MURCIA)

Aunque no tengo fotos de todo lo que comimos, puedo asegurar que nos hartamos, sobró y lo disfrutamos. Fue una sorpresa agradable porque esperaba encontrar una comida típica de la zona pero mal presentada y no solo encontré que era deliciosa sino que encima estaba dispuesta con un mínimo de gracia y, por ejemplo, en el caso de las ensaladas, con un toque de originalidad. No me gustó el local en sí, porque no deja de ser una nave gigante (la usan también para bodas, en sus orígenes era un típico ventorrillo murciano que aún se ve a la entrada y poco a poco fueron ampliando) pero el entorno de sierra, suple en parte esa deficiencia. Lo recomiendo para ir en familia, a buen precio, y con el ánimo de comer bien y en abundancia. Así que ¡ojo! con pasarse pidiendo a no ser que seais de buen comer, ¡que al menos, el camarero que nos atendió a nosotros también debía de serlo y no tenía hartura para seguir ofreciéndonos y tomando nota!

DÓNDE COMER EN HONG KONG

En H.K. hay multitud de restaurantes y así de variados son sus precios, calidades y sorpresas. Lo divertido es probarlo todo, desde lo más sencillo y asequible, hasta la comida más vanguardista. La primera foto muestra los famosos huevos de los cien años que probé cerca del hotel Ibis North, en un pequeño y sencillo restaurante familiar: Para desayunar, aconsejo al más atrevido que entre en la plaza de abastos de North Point y suba al segundo piso, donde con mímica, puede tomar té o café, junto con un bizcocho amarillo huevo muy rico y los más variados dumplings que desee, a nosotros nos costó 32 HKD/2 personas: Otra experiencia: Llegué por casualidad, buscando un lugar donde refugiarme de la lluvia y tuve la suerte de probar en él, uno de los platos que más impacto me causaron de todo el viaje por tierras chinas. Su nombre en inglés tal como aparecía en la carta era Baked coconut with egg white. El plato era impresionante y su coste fue 38$ En este restaurante, situado en el...