Los últimos días son siempre extraños. Por un lado termina la magia del viaje, la promesa de sorpresas y encuentros extraordinarios. Lo que no hallamos visto, encontrado o vivido quedará atrás.
Por otro recuperaremos nuestra vida, o al menos su formato externo. Lo que el viaje nos ha dado, lo llevamos en nosotros.
Yo personalmente, cuando acabo un viaje, desearia que el regreso fuera instantaneo. Volver a mi casa, ducharme, volver a mirarme en mi espejo y comprobar los cambios... Y quizás pensar en el próximo viaje.
Comentarios
Por otro recuperaremos nuestra vida, o al menos su formato externo. Lo que el viaje nos ha dado, lo llevamos en nosotros.
Yo personalmente, cuando acabo un viaje, desearia que el regreso fuera instantaneo. Volver a mi casa, ducharme, volver a mirarme en mi espejo y comprobar los cambios... Y quizás pensar en el próximo viaje.
Un abrazo